Mundo distópico

Me quedaron cosas por decir del affaire Trump versus el mundo . Y además se sumó un nuevo discurso del Javo en Davos. Pero, principalmente, me faltó situar el análisis en términos de un historiador que respeto y que me encantaría escuchar ao vivo en este nuevo siglo. Hablo de Eric Hobsbawm. Él decía en Historia del Siglo XX (1994) que “el mundo que entra en el tercer milenio no es un mundo de estados o de sociedades estables”. Y lo decía porque, como resultaba obvio para él, “una economía mundial que se desarrolla gracias a la generación de crecientes desigualdades está acumulando inevitablemente problemas para el futuro”. Sabía que quienes nos adentráramos en el tercer milenio habitaríamos un mundo de violencia política y de cambios políticos violentos aunque no sabía con certeza hacia dónde llevarían. Nosotros tampoco sabemos todavía, estamos navegando aguas turbulentas.

Pero luego tenemos supuestos líderes globales que en conferencias internacionales dicen cosas como que el capitalismo es el sistema, no sólo más eficiente, sino también el más justo. Entonces yo me pregunto, ¿dónde quedan las millones de personas que viven bajo la línea de pobreza? ¿Eso forma parte de un sistema justo? Como Hobsbawm y tantos otros historiadores serios refieren, “los milagros económicos del siglo XX no se alcanzaron con el laissez-faire, sino contra él”.

Vayamos al nuevo discurso del Javo en Davos, motivo de orgullo de todos sus devotos feligreses. Alguien le escribió (o él mismo quizás) una frase grandilocuente para dar inicio a su exposición sobre que Maquiavelo ha muerto. Nicolás Maquiavelo fue un filósofo italiano que efectivamente falleció en el siglo XVI, no hay dudas de eso. Probablemente el efecto que quisieron crear con esa entrada “triunfal” al discurso fue replicar la famosa frase de un gran filósofo como lo fue Nietzsche. La cita, que no citaron, es “ Dios ha muerto ”, que por supuesto no es literal sino metafórica y que representa una teoría completa.

En su eterno intento por dejar de sentirse inferior, Milei, como todo narcisista patológico, recurre a grandilocuencias como leer un discurso plagado de referencias filosóficas (todas a chequear), aunque él no es filósofo; es economista . Yo tampoco soy filósofa ni estudié filosofía, por eso no estoy capacitada para rebatir su discurso. Pero sí lo están los verdaderos filósofos y los historiadores. Verán, Hobsbawm hizo hincapié en la responsabilidad que tienen los historiadores de defender los hechos . En el libro Sobre el nacionalismo (2021), que estoy leyendo en este momento, el autor dice algo muy razonable y conectado con la actualidad: “cuando el presente tiene poco que celebrar, el pasado proporciona un trasfondo más glorioso”. ¿Nunca se preguntaron por qué los nuevos líderes de derecha nacionalistas necesitan remontarse todo el tiempo a un pasado lejano que supuestamente fue mejor y al cual nos invitan a todos a volver? Nada de esto es inocente. El famoso lema MAGA (Make America/Argentina Great Again) tiene que ver con esta idea de ir para atrás. Es una idea que rechaza el presente, frente al cual reacciona, y pretende modificar el rumbo futuro de las sociedades.

Milei cita a Maquiavelo (autor de la híper famosa frase “el fin justifica los medios”), haciendo un recorte y una reinterpretación de su teoría sobre lo que él denomina el “falso dilema de la eficiencia versus la justicia”. En su defensa incondicional del sistema capitalista y sus bondades, dice que el mismo no es eficiente o justo sino que es eficiente y justo. “Hoy les demostraré que el capitalismo de libre empresa no sólo es más productivo, sino que además es el único sistema que es justo”, afirma. Lo sorprendente e insólito es que este economista mediático devenido ahora en filósofo concluye, dos párrafos después, que la justicia del sistema capitalista “ya ha sido probada” a partir de su argumentación (¿?). ¿Y los hechos?, diría Hobsbawm.

Más allá de toda risa y de la indignación de los verdaderos filósofos -esos que no argumentan una verdad universal en dos párrafos-, creo que en su afán de demostrarse intelectuales de toda pompa están corriendo una carrera imposible contra la calle, esa que se va a terminar imponiendo indefectiblemente.

En fin, todo este circunloquio puramente teórico de Milei en Davos le habla directamente en la cara al socialismo, su eterno, odiado y temido enemigo, y es un intento de respuesta a la crítica de la dimensión injusta y poco ética de un sistema que pondera la eficiencia como un fin en sí mismo. Recomiendo, para más profundización sobre la parte filosófica, este análisis del discurso de Milei .

Por otro lado, Milei recae en los mismos lugares comunes ya conocidos de su repertorio como repetir el mantra de la propiedad privada como principal mandamiento y el ataque al intervencionismo estatal, al que define como injusto y violento. Sin embargo, si nos basamos en los hechos, al estilo Hobsbawm, la última Edad de Oro del capitalismo fue hace apenas 80 años, en la post guerra, y consistió en una mezcla entre capitalismo e intervención estatal, más conocida como Estado de Bienestar, cuyo principal ideólogo fue el británico Jonh Maynard Keynes. Dato mata relato.

Me llamó la atención que Milei nombrara a dos personas, y sólo dos, de su gabinete: el ministro de las mil desregulaciones, Federico Sturzenegger, y la ministra de Capital Humano, su amiga Sandra Pettovello. A Federico lo pondera por su incansable labor quitando el yugo de las regulaciones al libre comercio -al tiempo que el ministro lo pondera al presidente tildando su discurso de “muy filosófico” y despreciando al argentino promedio al explicarle, cuando no a traducirle, el elevado discurso-; y a Sandra la elogia con la siguiente frase: “gracias a su gestión, hemos dejado de regalarle el pescado a los sectores vulnerables para enseñarles a pescar, y si es posible a motivarlos a que creen su propia empresa pesquera”. Debe referirse a cuando retuvieron cientos de kilos de alimentos, provocando su vencimiento y posterior descarte, para “enseñarle a los pobres a conseguirlos por sus propios medios”. Su bondad no tiene límites. Veamos ahora cómo va la creación de nuevas pymes en Argentina desde la asunción de Milei: en una nota reciente de Ámbito Financiero se revela que cerraron 21.000 empresas desde 2023. “La falta de políticas industriales y la apertura indiscriminada de importaciones impactaron de lleno en sectores clave como el textil, el metalúrgico y el automotor”, dice la bajada de la nota. Estos cierres equivalen a la pérdida de 27.000 puestos de trabajo. Nuevamente, dato mata relato.

En síntesis, como dije desde un principio, todo el discurso de Milei, ahora y desde que empezó su campaña en el año 2023, atrasa siglos. Constantemente necesita remontarse a tiempos inmemoriales, de los que sólo los historiadores pueden tener registro y, por ende, capacidad de contestación o refutación. En mi opinión, engaña a la gran mayoría de su auditorio que lo cree probablemente un intelectual, quizás incluso un genio exótico, hasta tanto se derrumbe su edificio teórico construido sobre nulas experiencias prácticas comprobables. O hechos, a lo Hobsbawm. Pero además de eso, el cinismo es otro componente fuerte ya que no se puede tener tanta cara de piedra para sostener públicamente mentiras que contrastan con los hechos más evidentes. Como la pseudo noticia que acaban de liberar diciendo que la gestión Trump hizo bajar los asesinatos a su mínimo histórico, retuiteada orgullosamente por Agustín Laje quien además sumó a la gestión Milei a la dudosa estadística. Sólo que omitieron un detalle: ahora los asesinatos en el país del norte los comete el Estado, de la mano de sus encapuchados de ICE. Sigo pensando que el problema no son estos nuevos líderes mentirosos y fascistas sino el público al que logran convencer .

En la misma ciudad de Davos, Trump, que no para, ahora salió con una propuesta de reemplazo de la ONU. Un tal “Consejo de Paz”, presidido por él por supuesto con total poder de veto y derecho de admisión, que tiene como misión la paz en el mundo, al mejor estilo Miss Universo. Es muy fuerte. ¿Ustedes entienden que cuando vi la foto de Milei con Trump y Netanyahu firmando un acuerdo de paz tuve que rechequear porque no acreditaba lo que veía? Estamos hablando del tipo que acaba de bombardear e invadir Venezuela y del otro siniestro que hace años practica el segundo genocidio más grande de la historia desde Auschwitz, en Gaza. Estos tipos son los que van a acabar con la guerra que ellos mismos llevaron a cabo y financiaron. El nivel de distopía es total. Yo me pregunto qué opinará Hamás de este consejo de paz. Nuevamente, sin ser experta en Medio Oriente, que es todo un capítulo de la historia en sí mismo, comparto este análisis que me parece muy sensato: “sin actores creíbles y neutrales, sin participación saudí y sin garantías absolutas de que Hamás no mantendrá el control en la sombra, el Consejo de Paz corre el riesgo de convertirse en otra iniciativa bienintencionada que ignora las realidades de Medio Oriente ”.

Hace tiempo me vengo haciendo la misma pregunta: ¿Cómo es posible que las masas voten y elijan representantes y gobiernos que atentan directamente contra sus intereses? Que no sólo no los benefician sino que hasta incluso los humillan y desprecian. ¿Cómo se explica esto? Un marxista teórico diría que la conciencia de clase es la que rige el espíritu del trabajador, la que define sus intereses y cómo protegerlos. Pero, ¿qué pasa cuando tal conciencia no se manifiesta, cuando está sospechosamente ausente? Hobsbawm explica en Sobre el nacionalismo (2021) que la peculiaridad de la clase obrera, tal como la pensaba el marxismo, era su internacionalismo. Esto implicaba, en la práctica, que el proletariado, en tanto clase, no tenía patria. “Los proletarios de todos los países tienen un mismo interés, un mismo enemigo y una misma lucha. La gran masa de proletarios está, por su propia naturaleza, libre de prejuicios nacionales y toda su disposición y todo su movimiento es esencialmente humanitario, antinacionalista”, decía Engels, citado por Hobsbawm. Es por eso que la lucha de clases siempre se pensó en forma internacional y no local, en la medida en que “cualquier división nacional, racial, religiosa o de otro tipo debilita inevitablemente al colectivo de trabajadores ”.

Esto nos tiene que llevar a pensar en esa escena que estamos viendo en la actualidad de un inmigrante, laburante, clase media/baja, que es “chupado” por las fuerzas de ICE frente a los ojos cómplices de muchos de los votantes que pusieron a Trump y, a través de él, a los agentes de ICE en el control migratorio. Ese laburante, que de forma irrelevante es además inmigrante, es un compañero de clase del yanqui blanco documentado. Sin embargo, están enfrentados. Dice Hobsbawm que el movimiento obrero, en tanto expresión conjunta de intereses de clase, ha funcionado, mientras existió, como una “escuela de civismo” para los trabajadores, en tanto les ha enseñado la igualdad de los pueblos y la fraternidad entre hombres y mujeres. De esa forma, dice el autor, ha logrado “mantener a raya formas antiguas, espontáneas y quizás atávicas de grupos, odios y fricciones nacionales. Mientras la influencia del partido o del movimiento de clase se mantuviera firme, el racismo existente entre los trabajadores más retrógrados sólo podía manifestarse de manera privada, oficiosa y vergonzante ”.

Entonces tenemos que pensar que el verdadero falso dilema entre nativos e inmigrantes, que nos quieren vender como pescado podrido, es la carta ganadora de ricos y poderosos para que nos enfrentemos entre nosotros y no contra ellos. De esa forma, tan vil e impune, nos manipulan. Nos siguen manipulando. Y la conclusión a la que he llegado parcialmente es que, más allá de todos los factores que están operando en este cambio de siglo que se viene manifestando trágico y caótico, que tienen que ver principalmente con crisis económicas, sistémicas, de identidad, con el consecuente resurgimiento de derechas nacionalistas reaccionarias que explotan los miedos e inseguridades de los votantes; es que lo que ha desaparecido no es la conciencia de clase. Nunca podría hacerlo. Lo que han barrido de la escena es la propia base material del trabajo obrero asalariado que es la que da origen, sostiene y determina la conciencia de clase en tanto superestructura ideológica .

Piensen en el home office, los repartidores de Rappi, los ubers, los freelancers, los emprendedores; todos empleos individuales, aislados, sin personería jurídica, sin conciencia de grupo ni lazos solidarios horizontales. La era del “sálvese quien pueda”. ¿Cómo vamos a pretender que voten con conciencia de clase si ya no se perciben como miembros de nada?

Me gustaría cerrar esta breve reflexión con dos ideas, también de Hobsbawm, que me dan apenas un poco de esperanza para lo que se viene. En primer lugar, y como la historia parece siempre repetirse, más allá de la tragedia que representó el nazismo, lo cierto es que la reacción que provocó en la post guerra, de proteccionismo básicamente, y de solidaridad para la reconstrucción, dio lugar a una de las épocas más gloriosas dentro del propio capitalismo. Y, en segundo lugar, lo siguiente: “el siglo XX mostró que se puede gobernar contra todo el pueblo por algún tiempo, y contra una parte del pueblo todo el tiempo, pero no contra todo el pueblo todo el tiempo ”. De manera que, quizás, cuando se agote el tiempo del hechizo, más personas puedan vencer el miedo, quitarse la venda, y entender que el de al lado no es su enemigo, sino su aliado. Y que el verdadero enemigo es bastante más impredecible.

Luego de este pequeño paréntesis de digresión política internacional, volvamos a lo que nos ocupa en este blog: las muertes intra hogar. Tenemos nuevos e inquietantes casos de actualidad, que analizaremos en el próximo post.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Las madres no

Laura se fue, se desconectó del lazo social que la unía a la vida

Mr Trump Sir!