Mr Trump Sir!
Interrumpo mi paréntesis académico de no escribir por acá por cursar y presentar trabajos prácticos de mi maestría para ordenar en mi mente y sobre papel digital los hechos ocurridos en los apenas primeros días de este nuevo año 2026. Los acontecimientos se suceden a una velocidad imposible de igualar, no dejan espacio a la reflexión, mucho menos a la reacción. Creo que no somos conscientes de cuán rápido nos movemos a nivel planetario hacia un nuevo punto de no retorno.
Hagamos una línea de tiempo, que siempre ayuda para ordenar. En el centro de todo este análisis
hay, como siempre sucede, una figura disruptiva, alguien que promueve nuevos eventos, impensados, fuera de toda lógica, alguien que no actúa con referencia a parámetros estables y conocidos. Estoy hablando de Donald Trump, por supuesto, el señor que se cree dueño de tierras que no le pertenecen sólo por ser el presidente de Estados Unidos. También es la persona que se creyó tanto el personaje que está a punto de embarcar a su nación, y a millones de personas fuera de ella por arrastre, en una guerra probablemente sin precedentes.
El 3 de enero, recién iniciado el nuevo año y prácticamente después del brindis, Trump lanzó la operación que, según él mismo contó orgullosamente luego, venían planeando hacía bastante tiempo: la captura internacional de Nicolás Maduro, presidente no electo de Venezuela. No tardaron en revelar la foto que muchos querían ver: Maduro esposado, vendado y rodeado de gendarmes con rumbo a Nueva York donde se lo juzgará todavía nadie sabe bien por qué. El punto es que lo sacaron del poder. En la operación se cargaron unos cien venezolanos, pero de ellos nadie habla. Los millones de venezolanos dispersos en el mundo salieron a “festejar” el bombardeo a su país. Es importante que entendamos el nivel de psicosis en sangre que se observa. Incluso le agradecieron a Mr President Trump por haberlos “liberado”.
Ni un día esperó Trump para hacer dos anuncios importantes: que Estados Unidos “administraría” Venezuela y organizaría una transición según sus términos (en mi barrio eso se llama intervención y, si recurrimos a manuales de historia, esos que ya nadie consulta, imperialismo/colonialismo) y el reparto del botín. Venezuela es, casualmente, el país con las mayores reservas de petróleo del mundo. No vaya uno a pensar que Estados Unidos interpone un motivo de vil interés por sobre su defensa irrestricta de la democracia. La boca se le haga a un lado. Así y todo, se reunieron las principales empresas que ingresarán al país gracias a la “intervención” de Trump para darle buen uso a esos recursos.
Hablemos ahora de Corina Machado, la líder de la oposición a Maduro que durante varias décadas luchó en la retaguardia, que tuvo que exiliarse, que conserva el voto y la confianza de millones de venezolanos que hace mucho tiempo venían pidiendo un cambio. Esa señora que en 2025 recibió el honor de un Premio Nobel de la Paz por su lucha por la democracia en Venezuela, acaba de estrellar su carrera y su reputación de la forma más inentendible. En el fragor de los festejos por la invasión a su país, Corina creyó, al igual que muchos de sus compatriotas probablemente, que ella y Edmundo (el candidato electo de las últimas elecciones, obligado a exiliarse por el dictador Maduro) harían la entrada triunfal por la alfombra roja tendida por los rescatistas yankees. Nada de eso sucedió. Pero eso no es lo más triste. En declaraciones públicas Trump dijo que Corina “ no estaba apta para manejar el país ” y que “ no tenía el respeto de la mayoría de los venezolanos ”. No obstante eso, Corina no se humilló sino que fue a ofrecerle su premio nobel de la paz a la persona que bombardeó su país y asesinó a cientos de venezolanos al tiempo que ocupa militarmente el territorio. Insisto: es necesario poner en palabras y razonar cuando la locura intenta adueñarse del sentido común. Por más rápido que se sucedan los eventos, no podemos dejar de frenar el tiempo para pensar.
Otro personaje de esta historia es Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Maduro, con más sospechas de traición que Judas. Inexplicablemente, por lo menos para mí, Delcy consintió colaborar con el gobierno interino de Estados Unidos luego del secuestro de su compañero de fórmula y del feroz ataque del que fueron víctimas. Yo creo que lo que sucedió en Venezuela puede pensarse en términos de lo sucedido en la Unión Soviética de Stalin: una revolución que comienza con las mejores intenciones y termina, sin quererlo probablemente, en la burocracia estatal más injusta y brutal con un poder híper concentrado imposible de manejar y con una economía que se hunde y termina de dar el golpe de gracia al modelo. No hay dudas de que a Maduro se le había cumplido la hora, así lo expresaron las urnas en las últimas elecciones, las que él no quiso reconocer. Ahora bien, ¿cómo pudieron fallar tanto los mecanismos legales internacionales para que un intrépido como Trump pudiera avanzar en su plan imperialista?
Sigamos con la línea de tiempo. Nos mudamos a territorio estadounidense donde la locura ya se ha extendido como un virus. Mineápolis, 7 de enero. Una mujer de 37 años es asesinada a sangre fría de un disparo en el rostro por un agente de la Gestapo migratoria de Trump. En el video se ve cómo la mujer avanza el auto y el disparo surge como respuesta automática. No me sorprende, debo decir. El año pasado escribí un post sobre cómo transportaban a los inmigrantes encadenados como si fueran delincuentes. Yo pregunto y les pregunto, ¿en qué momento consentimos que la inmigración se convierta en un delito punible? Pero esto no termina ahí, claro. El propio Trump tuvo que salir a defender a sus hombres aduciendo que “ la mujer habia sido, cuanto menos, irrespetuosa con las fuerzas del orden ”. ¿Por eso debía morir, señor Trump? Reitero, todos estos hechos totalmente descabellados serán retratados en futuros libros de historia. Nuestros descendientes intentarán entender qué carajos nos paso para transitar como zombis una época plagada de idiotas fascistas .
Vayamos ahora al último de los hechos mega trascendentes de la carrera imperialista de Trump (¡y recién vamos a mitad de enero!). El pato Donald, que parece estar jugando al TEG en su mente fantasiosa, decidió que Estados Unidos “necesita ” conquistar Groenlandia porque es un territorio “importante para la seguridad nacional”. Hay un pequeño problema, Mr Trump -probablemente le habrán contestado desde su departamento de Defensa-, Groenlandia es un aliado nuestro en la OTAN. “¿Y? El que no apoye lo que quiero hacer con Groenlandia pagará más aranceles”. Silencio. La extorsión siempre funciona. Los que estamos viendo esta escena como espectadores y, principalmente, los que tienen algún poder de intervención, tienen que entender que una invasión a Groenlandia no tendría las mismas nulas consecuencias que la intervención a Venezuela. Venezuela es un país pobre, devastado por décadas de crisis política y económica, sin capacidad de respuesta ni de defensa (lo que es más triste: piden la invasión). Groenlandia, en cambio, por ser miembro de la OTAN, cuenta con el apoyo de todos sus aliados frente a un ataque: Alemania, Canadá, Francia, Reino Unido, Italia, España, entre otros. Esto significa que si Trump cumple su amenaza, entra directamente en guerra con Europa, ya que obliga a los miembros de la OTAN a mover sus tropas. ¿Estamos dimensionando el conflicto? Tanto si la OTAN responde al ataque como si no lo hace estamos en graves problemas: si responde, tenemos guerra, pero si no responde es aún peor porque entonces Estados Unidos sabrá que nadie puede detenerlo.
La historia siempre se repite, dicen. Tenemos nuevamente una mente delirante causando estragos a nivel geopolítico. Pero yo siempre vuelvo a lo mismo: Hitler no llegó al poder de facto; lo intentó, pero no le funcionó. Cuando llega al poder, en 1933, lo hace democráticamente. Trump está cumpliendo su SEGUNDO mandato democrático. Acá el problema no es Trump, es la sociedad rota y decadente que lo sostiene. Probablemente sea el último intento, cual manotazo de ahogado, de una nación que supo dirigir los destinos del mundo entero durante siglos, en una carrera imposible contra la autocracia china, un modelo que parecería ser el próximo a imponerse…si Trump lo permite.

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